miércoles, 9 de junio de 2010

CINE NOVO BRASILEÑO

A principios de los años sesenta surgió en Brasil una generación de jóvenes realizadores que intentó combatir la situación de pobreza intelectual en que se veía inmerso el cine nacional. Éste estaba por aquel entonces dominado, en su gran mayoría, por la chanchada, “film musical brasileño típicamente carioca narrado en clave de humor”(1) . Paralelamente a este subgénero folclórico, una emergente productora de São Paulo, la “Companhia Cinematográfica Vera Cruz”, desarrolló una producción fílmica sustentada en los medios técnicos más avanzados, pero que olvidaba –o, más bien, evitaba deliberadamente– cualquier aspecto relacionado con la condición socio-política del país. La Vera Cruz fue maliciosamente bautizada por algunos como “una especie de Hollywood en el trópico de Capricornio”(2) , ya que sus intereses se centraban especialmente en la creación de una industria similar a la norteamericana y en la producción de un cine exclusivamente comercial.
La reacción de la nueva hornada de cineastas que florecía en aquel momento fue una propuesta revolucionaria para acabar con este cine anodino y dominado por los intereses económicos. Su intención era poner punto y final a una serie de films que no expresaban la auténtica realidad de Brasil. Afortunadamente, la Vera Cruz sufrió una quiebra a causa de su mala gestión administrativa, ya que trataba de rodar películas con un presupuesto excesivo para un país tan empobrecido. Fue entonces cuando estalló, con una furia incontrolada, un nuevo movimiento cinematográfico que pretendía convertir las obras de sus principales representantes en “la expresión trágica y plástica del subdesarrollo y del hambre en América Latina”(4) . Así se produjo el nacimiento del Cinema Nôvo brasileño
Entre los exponentes más emblemáticos de esta corriente destacan los siguientes cineastas: Nelson Pereira Dos Santos (Vidas secas, 1963), Ruy Guerra (Los fusiles, 1964), Leon Hirzsman (La fallecida, 1965), Paulo Cesar Saraceni (O desafio, 1965), Roberto Santos (Matraga, 1966), Carlos Diegues (Ganga Zumba, 1963; Os heredeiros, 1969), Walter Lima Jr. (Brasil, ano 2000, 1969) y el desaparecido Glauber Rocha (Dios y el diablo en la tierra del sol, 1964; Terra em transe, 1966; Antônio das Mortes, 1969).

GLAUBER ROCHA
Glauber Rocha fue la figura más importante del Cinema Novo. Sus textos fueron profundamente polémicos. En ellos, expresaba una ideología de carácter marxista que rápidamente se convirtió en el emblema del Cinema Nôvo, movimiento del que Glauber, sin ser pionero en su formulación, se convirtió, no obstante, en su principal y más destacado teórico.
Tras su debut en el campo del cortometraje con O pátio (1959) y Cruz na praça (que jamás llegó a concluir), Rocha rodó por encargo su primer largometraje, Barravento (1962), proyecto escrito e iniciado por Luis Paulino Dos Santos. Definitivamente instalado en el terreno de la realización, planteó el tema de la lucha de clases como base argumental de dos de sus piezas-clave: Dios y el diablo en la tierra del sol (1964) y Antônio das Mortes (1969). Ambas supusieron la consagración definitiva de este joven cineasta.

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